No se lo pierda
Home » Sermones » REINANDO EN VIDA

REINANDO EN VIDA

Todo hermano que esté en Jesucristo tiene que estar reinando en vida eterna, porque su reinado en vida es el resultado de la justificación por fe. La fe es abolida cuando alguien busca su justificación ante Dios por medio de obras, esfuerzos y rituales. La justificación es por la fe y por medio de ella, es que tenemos paz para con Dios, V:1.


La paz es el resultado notable de la justificación por fe. Nadie en este mundo puede disfrutar de paz de conciencia por las obras sino por el creer lo que Cristo ya hizo en la cruz por él. La palabra paz significa la tranquilidad de conciencia originada por el sentimiento de reconciliación de Dios hacia ella. Paz también implica que Dios ya removió su ira divina que pesaba sobre la conciencia nuestra. Nuestra conciencia no tiene ira sino paz.
Fue la sangre de Cristo, la que logró establecer nuestra reconciliación con Dios. Esa sangre derramada o vida de Cristo apropiada por la fe, efectúa el acceso a nuestro estado de gracia que también es nuestro estado de justificación, que origina un acceso directo al trono de la gracia (Hebreos 4:16).

El Fariseo de Lucas 18 lleno de orgullo religioso por esa falsa confianza en sus obras (ayuno, diezmos, moralidad) jamás pudo disfrutar el acceso al trono de la gracia que es un trono de paz y de justificación. A él sólo llegan los justificados.

Reinar en vida es un asunto de fe. Por la fe tenemos entrada al trono de la gracia que nos ha sido comunicada por el evangelio, porque él es el ministerio de la reconciliación y por su medio, estamos reinando en vida que es lo mismo que reinar en gracia.

La gracia se relaciona con nuestra posición en el reino y la paz con nuestro andar y en esto debemos estar siempre firmes. La gracia es más que un simple favor inmerecido, es Dios mismo en nosotros, no estamos bajo una mera bendición de Dios, estamos en el vientre de Su gracia. La fe nos da acceso y una sólida posición en Su gracia.

Las representaciones de Adán y de Cristo: Adán fue el primer hombre representativo de la raza humana, pero Cristo, es el segundo hombre representativo de la nueva raza de la humanidad (1 Corintios 15:47). Pablo dice en Romanos 5:12 que por medio de Adán entró el pecado en nosotros y a todos nos transfirió la muerte, por cuanto todos pecamos. Adán nos metió en el túnel de la muerte por el pecado, pero hace dos mil años vino el segundo hombre y nos trajo la vida eterna por medio de Su justicia (Romanos 5:17,18). 

 Desde Romanos 1:1 al 11 Pablo trata con el pecado en plural, pero a partir del V:12 trata con el pecado en singular. Desde aquí hasta Romanos 8 el pecado está personificado, no sólo es una acción, sino que también Pablo asemeja a una persona, que puede entrar (V:12), reinar (V:21), enseñorearse (6:14), engañar y matar (7:11), y morar en los hombres (7:17), haciendo que actúen como él quiere (7:20) y está vivo (7:9).

El pecado no deja reinar en vida, sólo es el rey de la muerte. El pecado produjo una naturaleza pecaminosa maligna dentro del corazón del hombre (Mateo 15:19). El maligno de este mundo es el hombre en pecado. Por medio de la caída de Adán el pecado como un virus mortal fue inyectado en el corazón del hombre, por eso, ahora se ha convertido en la naturaleza misma del pecado, la cual mora, actúa y opera en el hombre caído. Esta naturaleza personificada mora en nosotros y se llama diablo y Satanás que es la raíz o la médula de todas las acciones pecaminosas del ser humano.

La muerte en todas sus dimensiones es el resultado final de la caída de Adán. La muerte y el pecado son marido y mujer no pueden separarse, dónde está el uno, allí se encuentra el otro. El pecado y la muerte pusieron a reinar en muerte al espíritu del hombre como a su propio cuerpo.

Adán fue el responsable de traer al mundo dos males: el pecado y la muerte, Romanos 5:15-17 dice Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 17Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Adán fue tipo de Cristo. Por causa de la transgresión de Adán los muchos murieron (toda la humanidad) (1 Corintios 15:22). Pero, vino el tipo de Adán que es Cristo y la muerte se transformó en ganancia, porque cambio la muerte en su opuesto que es la vida. 

Al entrar la gracia de Cristo, ésta colocó al hombre en su estado anterior de inocencia ante Dios, le otorgó justicia (V:17), y vida (V:18), que es, vida eterna (V:21). APRA todos los que iban a poner su fe en el sacrificio de Cristo, la condenación fue reemplazada por la justificación (Romanos 1:17)(3:24)(5:1).
Antes de la cruz, tuvimos en Adán el reinado de la muerte, el dominio poderoso y destructor de los seres humanos, pero después de la cruz tenemos la supremacía de la gracia que nos ha puesto a reinar en vida y a participar en ese reinado como reyes y reinas.

La gracia no sólo abunda (V:17), se multiplica (V:20), sino que también reina (V:21). Sólo los que están vivos pueden reinar en vida. La vida que hemos recibido es un reinado de fiesta y regocijo. La vid no sólo nos salva, sino que también nos entroniza como reyes para que reinemos desee ahora sobre todas las cosas.

Pero este reinado en vida tenemos que hacerlo sobreabundar recibiendo continuamente la abundancia de la gracia para reinar subjetivamente. Reinar no es el producto de nuestro esfuerzo, es el resultado de estar recibiendo la abundancia de la gracia por medio del conocimiento de la palabra de gracia.

La vida de este reinado en gracia, es el Zoe o la vida eterna, divina la cual es Cristo mismo como el Zoe de Dios (Juan 11:25,26)(Juan 14:6)(Colosenses 3:4). Esta vida es diferente al Bios del cuerpo (Lucas 8:14) y a la psuje del alma (Mateo 16:25,26)(Juan 12:25). La vida eterna es la vida de la gracia y es en esta vida que podemos reinar. Reinar en vida proviene de la gracia de Dios. 

 La vida es la meta por la cual Dios nos salvó. La justificación nos hizo justos; la vida eterna nos hizo reyes. La gracia de los reyes gobierna por medio de los justos que son los grandes exhibidores de la vida eterna en esta tierra. No tienes que esperar morir para ir a la vida eterna. La vida eterna no es algo que tiene que ir, es algo que ya te vino en Cristo Jesús. Estamos reinando en vida eterna. Gracia y Paz.