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¿Porque SANTIDAD para Adorar? (I)

En la escritura tenemos un texto que ha sido ocasión de confusión cuando es leído, pues hemos oído a muchos citarlo de esta forma: ´Adorar a Jehová en la hermosura de su santidad´, cuando es ´Adorar a Jehová en la hermosura de (la) santidad´, de manera que el Espíritu Santo inspiró esta letra dando ha entender que la adoración requiere de una situación favorable frente a la presencia de Dios, que la forma en la cual nos presentamos a Dios para adorar debe cumplir ciertos requisitos. Textualmente se está hablando de condición espiritual del adorador.

¿Adorar?
– Adorar es reconocer
Primero nos gustaría dar algunas pinceladas acerca del concepto de adoración antes de entrar en el grueso de los que nos interesa en esta sección. Adorar podemos resumirlo dentro del campo de acción de la palabra reconocer, y para llevarlo a una explicación más dinámica digamos que adoramos a Dios por lo que ES; el texto anteriormente citado (Sal 29:2, 96:9) no solo nos invita a adorar al Señor en santidad sino también por el esplendor de su Santidad, esto lleva implícito el reconocimiento de todo aquello que el ha revelado como verdadera parte de si mismo, y el papel que juega en su creación. El profeta Isaías pudo ver seres creados (serafines) reconociendo lo que Dios es: ´Santo, santo, santo´ y como afecta esto en su creación: ´toda la tierra esta llena de su gloria´ (Isa 6:3). De manera, que el adorar implica que el adorador tenga conocimiento de quien es Dios, y no hablo del conocimiento intelectual sino de relación personal a través de su hijo Jesucristo, la revelación especial de Dios; dice la Biblia respecto a esto ´en el habita toda la plenitud de la deidad´ (Col 2:9) escribió el apóstol Pablo; y el mismo Señor declaró: ´Yo y el Padre uno somos´ (Jn 10:30).

– Adorar es aceptar
Planteemos otra idea; adorar es aceptar todo lo que Él es y lo que significa para nosotros. Lo que El es y lo que significa para nosotros hace que el adorador reconozca su posición frente al Dios infinitamente Santo debido al duro contraste que esto tiene al considerar nuestra naturaleza y condición frente a su carácter moral y divino . Es por ello que Isaías en la visión expresó de si mismo: ´¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundo, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos´(Isa 6:5).
De manera que la adoración es incompleta cuando solamente nos reducimos a reconocer lo que es Dios y no aceptamos con humildad y regocijo lo que de Dios hemos captado.
* el reconocer solamente, nos hace espectadores estáticos;
* el reconocer y aceptar nos dinamiza y nos mueve a ministrar de forma eficiente en la presencia de Dios. Isaías reconoció y aceptó, es por ello que le oímos decir como resultado: ´Heme aquí, envíame a mí´ (Isa 6:8).
La adoración es un oficio peculiar en comparación con todo lo que podemos llamar profesión en este mundo. La adoración, no es posible ofrecerla después de estudiar a lo sumo 5 años en una universidad secular.
* La adoración no es efectuada para ser recompensados sino para reconocer,
* es una actitud del corazón que nace y se cultiva en el seno de este cuando las condiciones están dadas para ello (la santidad), no cuando se ha alimentado el intelecto con reflexiones a cerca de Dios por muy acertadas que estas sean.
* La adoración es entregar no recibir, aunque de ella se reciba. Cuando se habla de recibir, nos referimos a disfrutar de forma consciente el sentirnos realizados al efectuar parte de la tarea por la cual fuimos creados en el principio: tener compañerismo con Dios.
Resumiendo, podemos definir de una manera sencilla que adorar es reconocer y aceptar con humildad y gozo todo lo que Dios a revelado como verdadera parte de si mismo; y la repercusión de todo lo revelado en su creación.

(Desarrollo)

´Adorar a Jehová en la hermosura de la santidad´.

Volvamos al versículo que nos inspira en esta sección. Anteriormente indicábamos que la interpretación sencilla y llana de este era tangencial con la idea de presentarnos a Dios favorablemente en el acto mismo de la adoración. La manera en la que nos presentamos delante de El afectará la calidad de nuestra adoración, decía David ´Jehová, quien habitará en tu tabernáculo? ¿quién morará en tu monte santo?´, y después de esta interrogante planteaba unos cuantos requisitos morales que podríamos resumirlos en la palabra Santidad. Citemos algunos: integridad y justicia, honradez, amor al prójimo, etc. (Sal 15: 1-5). La condición que traigamos a sus atrios o al altar del sacrificio propiciará u obstaculizarán nuestro oficio en el santuario. Nuestro Señor Jesucristo lo ilustró de esta forma: ´ Por tanto si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar , y anda y reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presente tu ofrenda´ (Mt 5:23-24). Algunas reflexiones cerca de esto; primero la ofrenda a Dios en el altar representa una forma de adoración porque a través de ella es posible reconocer su señorío y preeminencia y aceptar su soberanía. Segundo Jesús deja ver claramente que en este acto no es la ofrenda la que da significado a la adoración, sino dijera que tanto la ofrenda como el ofrendante no debían tener espacio en su altar, sin embargo dice: deja allí tu ofrenda delante del altar. No es difícil interpretar entonces que no es la ofrenda en sí, sino la condición espiritual del adorador. Una vez que este, está en condiciones, entonces todo intento será aceptado, dice el texto: ´reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda´; donde la frase ´presenta tu ofrenda´ da la idea de que hay garantía de que la adoración sea reconocida como genuina al haber una conciencia limpia, señal legítima de Santidad.

En la antigüedad, ningún súbdito osaba ir delante del Rey con una imagen que no reverenciara o reconociera su autoridad, relevancia o prominencia. Se consideraba una falta grave presentarse desaliñado y en algunas cortes esto era causa de muerte instantánea. De manera que la apariencia del súbdito ante la corte, le hacía merecedor de la atención del Rey o de su desaprobación, los ademanes debían de reconocer y aceptar su poder dinástico. ¿Acaso no es lo que dice el salmista: ´Adorar a Jehová en la (hermosura)?¨.Como podemos ver la santidad hermoseará al creyente, la santidad crea una imagen diferente ante la presencia de Dios, somos compatibles con la aspiración de Dios cuando somos hermosos en su presencia; la Biblia nos enseña que no podremos ver Dios en una condición que difiera de lo que El ES: ´Sin santidad nadie verá al Señor´. Por tanto, el texto nos indica que ante nuestro Rey debemos presentar agradables así como era una obligación en la antigüedad; nuestro rostro debe de mostrar reverencia, aceptación, humildad, reconocimiento, sumisión: ADORACION.

– Cuando nos presentamos sin santidad ¿que sucede?
¿Es posible adorar sin santidad?, creo que hasta aquí hemos visto que hay un signo de igualdad entre santidad y adoración, más que eso hay una relación de causa y efecto: hay santidad, hay adoración. La adoración es resultado de la santidad. Por tanto no todo el que se presenta en el altar adora a Dios, no toda ofrenda en el altar representa la adoración a menos que el ofrendante mismo lo represente. En estos últimos tiempos Satanás a metido en nuestras congregaciones bajo la palabra liturgia ciertas prácticas de adoración que no responden a la legitima adoración; estas en vez de reconocer a Dios representan costumbres humanas y responden a una eficacia enmascarada, es por eso que nuestras Iglesias hoy se ven mas impedidas de expresar ante Dios sus afectos y defectos, sus emociones y sentimientos, su reconocimiento y aceptación. Pasemos pues a comentar algunas de las consecuencias de presentarse a Dios sin santidad para ofrecer la adoración.

*** El complejo
La adoración. La presentación a Dios nos hace mirarnos tal y como Dios nos ve, una adoración legítima nos da una perspectiva correcta de quienes somos en Dios, pero una adoración defectuosa por falta de santidad entonces nos pondrá en contacto con nuestra condición de pecado, David en su oración de confesión decía: lávame mas y mas de mi maldad y límpiame de mi pecado, porque mi pecado esta siempre delante de mi. El Espíritu Santo nos hace consciente de nuestras transgresiones cuando venimos a adorar para que tratemos primeramente estas deficiencias antes de ofrecer el sacrificio. Pero es aquí, donde se corre el peligro de sentirnos acomplejados por nuestro pecado. No enfrentar esta realidad de forma constructiva nos lleva a procesos psíquicos muy difíciles, analicemos el primero de ellos.
El complejo es una de las reacciones internas provocadas cuando intentamos adorar sin Santidad. Es producto de la valoración de nuestra condición y su relación con la culpabilidad. Mientras más culpable nos sentimos, más complejo experimentamos en nuestro interior y claro está, nos presentamos ante el mundo como personas introvertidas, deprimidas, retraídas y enajenadas. Este asunto de la culpabilidad es solucionado con nuestra santidad. Si hay santidad, no nos sentimos culpables. Si hay santidad, no nos afecta el dedo crítico del maligno. Si hay santidad, nuestra conciencia esta limpia, por tanto no hay condiciones para que aparezca este germen tan dañino en la intimidad del cristiano. ¿Que sucede entonces cuando experimentamos tal proceso? La adoración deja de ser un momento de disfrute, ya no es un oficio sublime y comienza a tornarse como la actividad más deprimente del cristiano que experimenta tal condición psicológica.

*** Cinismo
He aquí, un pariente del complejo y un hijo más de la falta de santidad en la adoración. El cinismo no es más que la simulación de la fe auténtica que experimenta un cristiano. Es un subproducto del complejo, una persona acomplejada que siente rechazo de su propio interior hacia la realidad captada desde si mismo, reaccionará ofreciendo un simulacro hacia si mismo y hacia quienes lo ven vivir. A partir de ahí, deseamos ser y nuestro simulacro nos impide serlo, nos esforzamos por mostrar lo que no somos y es entonces cuando aparece otro dañino proceso que adiciona mas dolor a nuestras almas y nos sumergen en un interminable circulo vicioso, la falta de autenticidad. Lo peor de la falta de autenticidad es que el individuo lo práctica y a la vez lo experimenta, es entonces cuando comenzamos a herir nuestras reservas de autoestimas y poco a poco se agota lo único que tenemos verdadero de nosotros mismos, nuestra valoración propia. ¿Se podrá adorar en tales condiciones? Reiteramos que todo ello es producto de nuestra condición deteriorada ante Dios, la falta de santidad.

*** Frustración
Nuestro último subproducto del complejo y el cinismo en acción es la frustración, una reacción psíquica del individuo cuando se percata que no es posible alcanzar las metas propuestas. He aquí la mayor consecuencia de todo lo que hemos tratado, todo aquel que se acerca a Dios, lo hace con el mayor deseo de encontrarle, de experimentar de El la bendición y su misericordia, pero experimentando las difíciles situaciones de complejo y cinismo, se hace imposible llegar a *****plir nuestra meta que se resume en la palabra adoración. Si no alcanzamos la meta mas sublime de todas las metas (Adorar), se experimenta la frustración más cruel de todas las frustraciones. La frustración nos coloca ante el más deprimente contraste de todos los contrastes: estamos concientes de nuestras metas y la imposibilidad de alcanzarlas, basta decir aquí para completar el cuadro oscuro, que ello lleva al individuo al deterioro de su fe, si es que hasta aquí aún quedaba alguna reserva. Es abandonado todo deseo de lucha y es sumergido en las mas despiadadas fauces; la de la depresión.

– Algunas cosas más
Como consecuencia de todo esto, el individuo comienza a experimentar reacciones tales como:
* Aspiraciones inconclusas: Nuestras aspiraciones espirituales nunca las sentimos concluidas y comenzamos a se nuestros propios jueces precisamente cuando menos condiciones tenemos para ello. Es lógico sentir que nada de lo que hacemos esta bien cuando lo principal para nuestra alma está en decandencia: nuestra adoración. Esto trae consigo que echemos manos de vías no espirituales para lograr nuestras metas, he aquí la explicación de la falta de contenido de nuestros cultos de adoración en los templos. Enfrentamos la actividad espiritual desplazando al Espíritu Santo por nuestras dotes de inteligencia, carisma, manipulación, capacidades intelectuales, etc. Mientras hacemos estas cosas, es casi imposible darse cuenta que estamos haciendo castillos en el aire y haciéndonos creer a nosotros y a los demás que el pueblo de Dios adora.
* Pérdida de sensibilidad: he aquí una de las proporciones finales de todo lo que hemos comentado. El corazón experimenta tal endurecimiento entonces y es imposible reaccionar positivamente cuando el Espíritu Santo nos hace consciente de nuestra situación, no poseemos recursos espirituales para emerger de la situación en la cual nos encontramos. Segundo, el estar lejos de Dios y cerca de sus cosas produce bochorno: ¨ Con labios me honran pero su corazón esta lejos de mi ¨.

– Conclusiones
Vamos a concluir diciendo que no hay disfrute al margen de la santidad en la vida cristiana, porque disfrute es proporcional a adoración. No hay realización al margen de la santidad en la vida cristiana porque el sentido de la vida que no es mas que aquel valor que le da valor a todos los demás valores, es la adoración sin obstáculos a nuestro Creador. Es la santidad la condición espiritual que alejará de nuestras vidas procesos tan destructivos como el complejo, cinismo y la frustración y todo lo que de ello se deriva. Valoremos mas la santidad y nuestra adoración será hermosa como lo dice al Salmo, anhelemos adorar y nos veremos estimulados entonces a ser más Santos porque es imposible hacerlo de otra manera. cumplamos con gozo la orden
¨ Adorar a Jehová en la hermosura de la Santidad ¨.