No se lo pierda
Home » Profecia » MIL AÑOS DE PAZ

MIL AÑOS DE PAZ

Hoy se celebra el Día de la Tierra. Estamos casi al final del siglo veinte y al reunirnos en medio de nuestro planeta drogado y contaminado, tenemos que decir: «¡Qué equivocado estaba Hugo! ¿O lo estaba realmente? Esas palabras son un reflejo de la esperanza que ha anidado durante siglos en los corazones de los hombres: el sueño de que llegase un día en el que, de alguna manera, la tierra viviría una época dorada, un tiempo de paz que se extendería por todo el mundo, una utopía, en la que los hombres vivirían en una paz ininterrumpida y en abundante prosperidad. Esta ha sido la promesa que han hecho cada uno de los políticos desde que comenzaron los gobiernos, pero nunca han conseguido hacerla realidad.

Sigue siendo una esperanza que no se ha convertido en realidad, pero con todo y con eso, al estudiar el libro de Apocalipsis, tal vez nos hayamos dado cuenta de que ese maravilloso sueño podría hacerse realidad en unos pocos años ¡o a lo mejor antes de eso! En nuestro último estudio vimos el punto culminante de la historia que había sido profetizado: la Segunda Venida de Jesús con poder y gran gloria visibles, que viene a reclamar la tierra al demonio y a sus ángeles, a poner fin al dominio del mal entre los hombres y a *****plir la promesa de establecer un reino terrenal, hecha a Abraham y nuevamente a David hace muchos siglos.

Es muy importante entender que no debería de producirse una interrupción del capítulo entre los capítulos 19 y 20. En el griego original este relato sigue sin interrupción para contar lo que sucede después de la venida del Señor. Les invito a que lo lean conmigo, del versículo 1 al 3 del capítulo 20:

«Vi a un ángel que descendía del cielo y que tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena. El prendió al dragón, aquella serpiente antigua quien es el diablo y Satanás, y le ató por mil años. Lo arrojó al abismo y lo cerró, y lo selló sobre él para que no engañase mas a las naciones, hasta que se *****pliesen los mil años. Después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo.»

La frase «por mil años aparece en dos ocasiones en este pasaje y, de hecho, aparece seis veces en todo el capítulo. La palabra «milenio procede del latín mille annum, que quiere decir, como es lógico, «mil años. Este pasaje enseña clara y concretamente acerca de ese milenio de paz que aún ha de vivirse en la tierra.

Este pasaje es uno de los grandes campos de batalla de las Escrituras. Existen dos opiniones diferentes acerca de los acontecimientos del fin que chocan frontalmente en este capítulo, el premilenialismo y el amilenialismo. Estos términos son términos extremadamente difíciles, así que para ayudarles a ustedes (y a mi mismo) me referiré a aquellos que defienden ambas posturas como los «premils y los «amils. Los premils, (entre los cuales me incluyo) aceptan este pasaje literalmente y creen que habrá un reinado de mil años de duración de Cristo aquí en la tierra, que será el *****plimiento de muchas de las profecías del Antiguo Testamento acerca del reinado de Cristo en la tierra.

Los amils (y la «a quiere decir no o ninguno) son los no milenialistas, creen que este acontecimiento se está *****pliendo actualmente. Afirman que no habrá ningún reinado de mil años con Cristo, sino que es esto no es mas que una imagen de la iglesia actual y que se está *****pliendo en un sentido metafórico o figurativo. Dicen que el que Satanás fuese atado es algo que sucedió en la cruz cuando Jesús venció a Satanás y que ha estado atado desde entonces a lo largo de la historia de la iglesia. Con respecto a este punto de vista, alguien ha dicho acertadamente que ¡si Satanás está atado hoy debe de estarlo con una cadena muy larga!

Como es natural, nuestro Señor comparó a Satanás con un «hombre fuerte guarda sus posesiones en paz. Las «posesiones representan en este caso a toda la raza humana. Tanto los amils como los premils creen que Satanás es el que actualmente controla el mundo. Jesús le llamó «el dios de este mundo. Pero nuestro Señor dijo que él, es decir Jesús, era «el más fuerte que «ataría a este hombre fuerte y dividiría sus posesiones. Eso lo pueden leer ustedes en Lucas 11:21, 22.

De modo que Satanás fue atado en la cruz. El apóstol Pablo dice, en Col. 2:15 que Jesús «despojó a los principados y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, habiendo triunfado sobre ellos en la cruz. Hubo un momento en el que, efectivamente, Jesús ató a Satanás y los amils dicen que este capítulo se refiere a dicho suceso y que es una retrospectiva del momento en que Satanás es atado en la cruz.

Pero las Escrituras indican que el que Satanás fuese atado o imposibilitado gracias a la cruz fue solamente válido en lo que a la fe se refiere y solo se aplica en el caso de los que creen en Jesús. Santiago dice a los cristianos, en su epístola «resistid al demonio y huirá de vosotros es decir, no podrá controlaros con su poder. Está recluido, atado, restringido con respecto a usted, siempre que usted crea, pero esa atadura no ayuda a aquellos que no creen en Jesús. El apóstol afirma: «El dios de esta edad presente (Satanás) ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no les ilumine el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo Jesús…. En este momento existe un poder limitado, que está ejerciendo Satanás y el apóstol Pedro dice, hablando a los cristianos: «Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar. Resistid al tal, estando firmes en la fe. Hasta los cristianos tienen necesidad de creer para poder oponerse al demonio. Satanás solo está atado por la fe, en ese sentido el demonio está actualmente limitado efectivamente.

Pero fijémonos en la diferencia de la atadura que encontramos aquí porque se trata de algo completamente diferente. En primer lugar, no fue algo realizado en la cruz, sino que sigue a la Segunda Venida de nuestro Señor. Está claramente relacionado con ese acontecimiento con el que concluye el capítulo 19 (y recuerde que en el original aquí no hay interrupción); el hecho de que Satanás esté atado es algo que sucede después de que Jesús aparece en una gloria visible. Y en segundo lugar, ¡el atarle no fue algo que hizo Jesús! Fue realizado por un ángel, al que Jesús había enviado a atar a Satanás con una gran cadena. Debe de ser un ángel realmente poderoso, posiblemente se trate del arcángel Miguel. ¡En tercer lugar, el ángel no solo ata a Satanás con una cadena (que es lógicamente una metáfora sobre el hecho de atarle) sino que es echado en el abismo cerrando la puerta a cal y canto!

Nos encontramos aquí con cuatro símbolos diferentes. Lo que se pretende no es sencillamente atarle. Para comenzar, la cadena nos habla acerca de una restricción muy severa. No se trata de una cadena, literalmente hablando, sino que lo literal se aplica a lo que simboliza. Satanás es un ser espiritual y no es posible atar a un ser espiritual con una cadena, en el sentido literal. La cadena es, por lo tanto, un símbolo de una restricción extrema, de una limitación de su poder y su habilidad para funcionar.

En segundo lugar, no solamente es atado, sino que es echado en el abismo, que es una imagen, en el sentido de que se le echa de la tierra. Recuerde que en el capítulo 9 vimos a un ángel que venía llevando en su mano la llave del abismo, lo abrió y de él salieron un enorme grupo de seres demoniacos que se introdujeron en la tierra. El abismo es algo que se ve como algo separado de la tierra y el que Satanás sea echado en él nos indica que es echado totalmente de la tierra.

En tercer lugar, el ángel cierra y echa el candado a la puerta, lo cual quiere decir que es imposible que pueda abrirla desde dentro. Si se encuentra usted encerrado en una habitación no puede usted salir y ese es el significado de que el abismo sea cerrado. En cuarto lugar, el ángel lo sella de modo que también es imposible abrirlo desde fuera. No hay poder que pueda liberar a Satanás durante ese tiempo. ¡Ha sido completamente alejado de la tierra y no se le permite el acceso a ella durante mil años!

Es posible que alguien pregunte: «¿y qué sucede con los demonios? Las Escrituras revelan que no solamente es Satanás el que está en guerra con la humanidad, sino que tiene a toda una hueste de seres a los que Pablo llama «espíritus de maldad en los lugares celestiales. ¿Qué sucede con ellos? ¿A dónde van a parar cuando se echa a Satanás? Aquí no se nos dice nada al respecto, pero no podemos exigir que todos los pasajes de las Escrituras nos enseñen todo lo que hay sobre el tema siempre que se mencione, pero ¡se puede dar respuesta a la pregunta! Isaías habla acerca de ello en su capítulo 24, conocido con frecuencia como «El Pequeño Apocalipsis. Y esto es lo que dice:

«Acontecerá en aquel día que Jehová castigará en lo alto al ejército de lo alto, y en la tierra a los reyes de la tierra.»

Ya hemos visto lo que se refiere al castigo de los reyes porque es lo que hizo el Señor en el capítulo 19; asaltó a los reyes de la tierra, pero Isaías continua diciendo:

«Ellos serán agrupados como son agrupados los prisioneros en la mazmorra. En la cárcel quedarán encerrados y después de muchos días serán castigados. [al margen dice «puestos en libertad]. La luna se avergonzará y el sol se confundirá, porque Jehová de los Ejércitos reinará en el monte Sion y en Jerusalén y la gloria estará ante sus ancianos.»

Este parece ser claramente un pasaje paralelo e indica que Satanás y sus ángeles son quitados de en medio y no pueden realizar ninguna actividad en la tierra. Desaparecen totalmente del mundo, sin posibilidad de ser puestos en libertad durante mil años. De este modo, Isaías confirma lo que vio Juan en Apocalipsis.

Ahora bien, nuestros amigos amilenialistas dicen que los mil años no deben interpretarse literalmente, que no es más que una ilustración, dicen, una metáfora de un período indefinido, o posiblemente incluso de una idea como «totalmente o «completamente, pero la respuesta a esto se encuentra en el pasaje, en la última frase del versículo 3 «Después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo. La palabra «tiempo es «cronos de la que se deriva cronología. Es claramente una referencia a un período de tiempo muy concreto, como sucede también en el caso de los «mil años expresión que aparece en el capítulo en seis ocasiones diferentes. Como alguien ha dicho muy apropiadamente «si Dios quería decir que iba a durar mil años, ¿cómo podría haberlo dicho de una manera más clara que esta?

Una vez mas, los amils dicen que este es el único pasaje en la Biblia que enseña el milenio, pero esa es una distorsión de la verdad. De hecho, el reino terrenal de Cristo, en el que restaurará el trono de David sobre las naciones, se enseña en una veintena de pasajes. Nos hemos referido a muchos de ellos al estudiar este relato, pero hay muchos más en el Antiguo Testamento y unos cuantos en el Nuevo. Vamos a leer uno que se encuentra en el Nuevo Testamento en seguida. Sin embargo, este pasaje es el único que nos dice cuánto tiempo durará ese reinado. Es el único lugar donde se nos dice que durará mil años. En ese sentido, es el único pasaje de la Biblia que enseña que habrá un reinado de Cristo de mil años de duración.

El propósito que tiene quitar de en medio a Satanás está claramente explicado aquí: «para que no engañase mas a las naciones. Todos somos conscientes de que eso es precisamente lo que Satanás ha venido haciendo durante toda la época de la iglesia, ha estado engañando a las naciones. Les engaña con drogas, con el uso inapropiado de la sexualidad, con la codicia por el poder y la avaricia y les engaña con respecto a los auténticos valores de la vida. Estas mentiras han estado llegando a los oídos de los humanos, procedentes de poderes que no se ven, que son invisible, durante siglos. Todo lo escrito sobre la historia humana es una historia de engaño perpetrado por el demonio, pero ahora Dios dice: «eso se va a acabar. No debe de continuar por más tiempo. Satanás es atado y echado en el abismo con todos sus ángeles. Es encerrado y la puerta sellada y Dios dice: «durante mil años la tierra va a vivir en paz.

Puede que algunos de ustedes se estén preguntando: «¡si Dios se ocupa de ese modo del demonio, ¿por qué vuelve a ponerle en libertad? En ocasiones las autoridades hacen eso, dejado de nuevo en libertad a los asesinos. Esta semana contaron una historia terrible en la televisión acerca de un hombre que había amenazado con matar a su mujer si le dejaban en libertad. Le dejaron salir de la cárcel, concediéndole un permiso de 8 horas, y la mató brutalmente. ¿Por qué iba nadie a hacer algo tan insensato, en especial Dios? Eso es algo a lo que voy a responder en un momento, pero ahora sigamos leyendo.

Al llegar aquí se nos ofrece información acerca de ese reinado de los santos con Cristo, que viene prometiéndose durante tantísimo tiempo.


«Y vi tronos; y se sentaron sobre ellos, y se les concedió hacer juicio. Y vi las almas de los degollados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. Ellos no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos. Ellos volvieron a vivir y reinaron con Cristo por mil años. Pero los demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se *****plieron los mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección. Sobre éstos la segunda muerte no tiene ningún poder, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él por los mil años.»

Debemos darnos cuenta de que aquí se menciona a tres grupos diferentes. En primer lugar, Juan ve los tronos y sentados sobre ellos están aquellos «a los que se les concedió hacer juicio. ¿Quiénes son? Esto está relacionado con una extraña promesa que le hizo Jesús a sus discípulos y que se encuentra en Mateo 19:28. En ese pasaje Jesús les dijo: «De cierto os digo que en el tiempo de la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. ¡Está claro que les concede la autoridad necesaria para juzgar! Los doce discípulos tendrán concretamente que juzgar a la nación de Israel y están unidos, en este pasaje de Apocalipsis, con el Israel restaurado. «Vi tronos dice Juan, «y se sentaron sobre ellos y se les concedió hacer juicio.

Pero esa frase no incluye solo a los doce discípulos, porque hay mas a los que el Señor les ha «concedido hacer juicio. Incluye también a los «vencedores de la era presente de la iglesia, a los que se describe en la epístola a la iglesia de Tiatira, en el capítulo 2:26. Jesús les dijo: «Al que venza y guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, él las guiará con cetro de hierro; como vaso de alfarero son quebradas. Por lo tanto, los creyentes de esta época están relacionados con el reinado de Jesús sobre las naciones, los creyentes en Cristo, verdaderos y nacidos de nuevo. Por eso es por lo que Pablo escribe a la iglesia en Iº de Corintios, en el capítulo 6 y dice: «¿O no sabéis que los santos habrán de juzgar al mundo? y dice además, «¿no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? Su argumento es: «¡si vamos a encargarnos de juzgar a tantas personas y ahora estamos aprendiendo cómo hacerlo, santo cielo, resolved de una vez por todas esas insignificantes disputas en la congregación!

Aquí hay también un segundo grupo, los mártires de la tribulación, aquellos «que fueron degollados por causa del testimonio de Jesús….ellos no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos. Este es el mismo grupo que encontramos en los capítulos 6 y 7 que fueron muertos por causa de su fe en Cristo, que se negaron a inclinarse ante la autoridad del Anticristo o adorarle y que vivirán de nuevo, se nos dice, y reinarán con Cristo durante mil años.

Pero hay todavía un tercer grupo, al que solo se le menciona aquí, pero no se dice más sobre ellos y en un momento veremos por qué. En un paréntesis, en el versículo 5, Juan dice: «pero los demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se *****plieron los mil años. Esa es una referencia a los muertos que no han creído, que aparecerán ante el Gran Trono Blanco, que se describe al final de este capítulo y que examinaremos antes de concluir. Dejando de lado las expresiones parentéticas, Juan está diciendo que todos aquellos que reinen con Cristo están incluidos en lo que llama «la primera resurrección.

¿No creen ustedes que esto dejaría perfectamente claro el hecho de que existe más de una resurrección? Si tenemos una primera, sin duda debe de haber una segunda, pero nuestros amigos amil creen que solo hay una, que se producirá al final de la historia y, por lo tanto, debe de estar relacionada con el juicio del Gran Trono Blanco, aún por suceder. Se dice que será el juicio al que se someterá tanto a los muertos justos como a los malvados, que resucitarán al mismo tiempo y serán juzgados en un solo juicio.

Como es lógico, y si fuese ese el caso y teniendo en cuenta que el versículo 5 dice «los demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se *****plieron los mil años, se sienten impulsados a decir que esta «primera resurrección, que se menciona aquí, no se refiere a la resurrección del cuerpo, sino que es algo que se aplica al espíritu o al alma. Que tiene que ver con un nuevo nacimiento espiritual, o posiblemente, con la supervivencia del espíritu después de la muerte, pero esa es una postura un tanto débil porque la palabra «resurrección significa literalmente «volverse a levantar. Los holandeses tienen una palabra maravillosa para describir la resurrección: «oopstanding lo llaman (parecido al inglés «standing ponerse en pie) que es una palabra que capta perfectamente el significado. Un espíritu no puede ponerse en pie porque no es material ni tampoco el alma, pero un cuerpo sí que puede hacerlo y esta palabra «resurrección no se usa nunca en las Escrituras excepto en relación con los cuerpos. Por lo tanto, se aplica realmente el hecho de que los cuerpos se levantan de los muertos y eso es lo que significa «la primera resurrección.

No tengo tiempo para extenderme al respecto, pero hay un pasaje en Iª de Corintios 15 que habla acerca del orden de la resurrección y dice acerca de Jesús que era «primicias de los que durmieron. De modo que la primera resurrección se retrotrae para incluir la resurrección de Jesús y aquellos que resucitaron con él. Mateo 27:52-53 nos dice que cuando nuestro Señor resucitó «se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de hombres santos que habían muerto se levantaron. Parece que muchas personas no saben esto, a pesar de que las Escrituras lo dicen claramente. También ellos fueron parte de esa gavilla de las primicias, que fue ofrecida a Dios como la entrega inicial de la primera resurrección.

El versículo de Iª de Corintios dice: «entonces, cuando él venga, los que le pertenecen serán [levantados].» Cuando aparezca Cristo, para llevarse consigo a su iglesia, será él próximo segmento de la primera resurrección. Median entre ambas 2.000 años, pero el tiempo no es un factor en lo que se refiere al suceso eterno. Entonces el versículo dice «entonces será el fin es decir, la resurrección final, que sería la resurrección final antes del Trono Blanco. De modo que es evidente que en las Escrituras hay dos resurrecciones. Jesús mismo se refirió a «una resurrección para vida y «una resurrección para juicio y en otros pasajes mas esto es algo que queda perfectamente claro. La resurrección de las personas individuales será «cada una en su propio orden como dice Pablo, pero la «primera resurrección solamente afecta a los que han creído en Cristo. Por lo tanto, Juan dice «bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección. Sobre ellos las segunda muerte no tiene ningún poder, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él por los mil años.

En los versículos del 7 al 10 se nos da la respuesta a por qué Satanás tiene que ser liberado después de los mil años.

«Cuando se *****plan los mil años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar. Y subieron sobre lo ancho de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, y descendió fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.»

Alguien me preguntó la semana pasada: «¿Qué motivo hay para un milenio después de que Jesús regrese? He aquí la respuesta: mil años de paz y de bendición son necesarios para demostrar, por encima de toda duda, el hecho de que a todo el mundo le cuesta trabajo creer que pertenecemos a una raza caída, y todo el mundo ha nacido con una naturaleza básicamente malvada. ¡Pero nadie se lo quiere creer! Intente usted enseñarlo en un colegio público y verá hasta dónde llega. Todo nuestro sistema educativo se basa en la idea de que tenemos una naturaleza básicamente buena con algún potencial para el mal.

Pero no es eso lo que enseñan las Escrituras. Se sabe que Flip Wilson, el famoso teólogo, acostumbraba a decir «¡el demonio me lo hizo hacer! Esa se ha convertido en la excusa por excelencia del hombre ante el mal que hay en el mundo. No cabe duda de que una gran parte de él procede del demonio. Por eso es por lo que es preciso que desaparezca del escenario antes de que se pueda conseguir la paz, a nivel mundial, pero no todo el mal viene del demonio. Dios desea que la humanidad sea consciente de lo que dice Jeremías tan claramente: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas y sin remedio, ¿quién lo conocerá? Por eso es por lo que todo el mundo tiene necesidad de la salvación y sin ella nos encontramos tristemente sin esperanza. Si no tenemos un Salvador no hay esperanza para nadie por causa de la mancha de la maldad en nuestro interior, que afecta todo lo que hacemos.

¡Eso es algo que a la gente le cuesta mucho creer, pero yo lo veo en mi propia vida y sin duda en la de usted! Yo tengo que luchar con ello todo el tiempo. Las personas dicen cosas agradables acerca de mi al enterarse de que pronto ya no estaré aquí. Sería estupendo que me creyese que eso es todo lo que hay que decir sobre mi, pero sé que no es así. Conozco la malicia, el egoísmo, la impaciencia, la ira y otras cosas que se apoderan de mi en muchas ocasiones sin que yo lo desee. Yo tengo que luchar con las mismas cosas que lucha usted y eso le pasa a todo el mundo porque no hay excepciones. Si examina usted su propia vida y lo que pasa por su mente, por su corazón y sus motivos, no hay duda de que la imagen bíblica del hombre es exacta porque hemos nacido con una naturaleza caída.

El milenio demostrará que eso es cierto y nadie lo pondrá en duda a partir de ese momento. Durante mil años cesará la tentación del demonio porque será echado de la tierra y no podrá despertar en nosotros esa propensión al mal. Como consecuencia de ello, la tierra mejorará enormemente, los hombres vivirán juntos en paz, no habrá más guerras. Esa preciosa imagen que nos presenta el capítulo 2 de Isaías, que leímos esta mañana, será verdad: «Y convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán mas para la guerra. Pero, ¿se ha fijado usted que también dice que Jesús «juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos? El pecado continuará incluso cuando el demonio ya no esté presente.

La maldición será eliminada de la naturaleza y la tierra producirá en abundancia. Hay muchos pasajes líricos de los profetas que lo describen. Habrá comida abundancia, belleza y paz. El mundo entero será como Hawaii, ¡pero sin turistas! ¡Pero seguirá existiendo el pecado y la muerte! Lea usted el capítulo 65 de Isaías, en el que el profeta dice: «porque el más joven llegará a los cien años. La vida del hombre se prolongará bastante, probablemente hasta alcanzar la longevidad que alcanzaron los patriarcas, como Matusalén que vivió 969 años, casi 1.000 años. Eso será restablecido. El reino animal se transformará de modo que los animales que ahora son carnívoros y depredadores vivirán juntos en paz. Todo esto se dice en el mismo contexto que el versículo «el lobo habitará con el cordero y el león comerá paja como el buey.

Isaías continua diciendo: «y el que no llegue a los cien años será considerado maldito. Seguirá existiendo aun el pecado en cierta medida y afectará la duración máxima de la vida. La presencia del pecado es el motivo por el que es preciso que Jesús gobierne con vara de hierro, pero con todo y con eso, predominará la justicia. En la actualidad el mal es la filosofía dominante de las masas y es preciso que la justicia se debata para existir, pero entonces se producirá una inversión. La práctica dominante de aquellos tiempos será la justicia, la integridad, la paz y la pureza. Será preciso mantener el mal oculto y le costará trabajo expresarse, pero estará ahí. Por lo tanto, la «vara de hierro seguirá siendo necesaria para algunos.

Pero como continua diciendo Apocalipsis, al final de los mil años «en los cuatro rincones de la tierra habrá todavía muchos que, alejándose al máximo de la gloria central, representarán a los antiguos antagonistas de Israel, Gog y Magog, y por lo tanto se les describe en Ezequiel 38 y 39. Estos son hombres y mujeres que no han nacido de nuevo a pesar del mundo tan maravilloso y casi perfecto en el que viven y cuando Satanás es dejado en libertad consigue una reacción por parte de ellos.

Esto demostrará claramente, de una vez para siempre, que sigue existiendo una herencia del mal en el hombre y que hasta que no nazca de nuevo su naturaleza no cambiará y estos responden de inmediato a la llamada y al engaño de Satanás y marchan sobre Jerusalén, pero son destruidos con fuego que desciende del cielo. El demonio, el antiguo enemigo, es echado en el lago de fuego, donde la bestia y el falso profeta han estado durante mil años. Eso muestra claramente que el fin del hombre no es la aniquilación o liquidación, como si desapareciese y se convirtiese en nada, sino que permanecen vivos para siempre. Como dice aquí: «y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Es una imagen muy triste, pero sin duda muy clara.

Llegamos ahora a las últimas escenas solemnes en los versículos del 11 al 15:


«Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras. Y el mar entregó a los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda, el lago de fuego. Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»

Esta escena no necesita prácticamente de ningún comentario. La tierra y el cielo huyen, que significa que no es en la tierra, sino que es un juicio en la eternidad. ¡Jesús es el juez, no el Padre! Jesús mismo dijo: «Porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio lo dio al Hijo. De modo que es él quien está sentado en el trono de la majestad y el que reúne ante su presencia a todos los muertos. También quedarán algunas personas con vida en el milenio, que también estarán allí porque es preciso determinar si sus nombres están en el libro de la vida o no. Pero el juicio será «cada uno según sus obras. Lo que hacemos pone de manifiesto cómo somos en nuestro corazón y revelan nuestra fe y todo ello ha sido conservado en la gran biblioteca de Dios. Aquí los libros se usan como símbolos, nosotros posiblemente usaríamos cintas de vídeo. La historia de cada persona es dada a conocer delante de todos y el juicio se basará en eso.

Hemos visto ya en la historia reciente como un Presidente de los Estados Unidos se vio obligado a presentar su dimisión por causa de las cintas que había grabado cuando se creyó que ninguna persona que no fuese amiga estaría escuchando. Aquí nos enteramos de que si su nombre está en el libro de la vida, sus actos han sido justos y en eso consiste el juicio. Esos actos se llevan a cabo en el poder y en la energía del Espíritu de Dios, no en la de la persona misma. El resto de los actos serán quemados por el fuego y solo los actos justos permanecerán.

Si su nombre no se halla en el libro de la vida, revela que se han realizado actos malos. Puede que exteriormente parezcan buenos, pero interiormente van acompañados de un deseo egoísta de destacar o de alcanzar el poder, la influencia o el reconocimiento. De manera que la pregunta fundamental expresada en las palabras de un antiguo cántico dicen:

¿Está mi nombre escrito allí, sobre la página brillante y hermosa? ¿En el libro del reino de Dios, está mi nombre escrito allí? Cuando Jesús envió a sus doce discípulos a realizar un ministerio en otras ciudades y pueblos en Israel regresaron informándole acerca de grandes victorias y en especial de que los demonios se les sometían. Podían echar a los espíritus inmundos de las personas con una sola palabra y los demonios les obedecían. Volvieron muy emocionados por ello. Jesús les dijo: «no os regocijéis de esto, [no es algo que hayáis hecho vosotros, sino Dios a través de vosotros]. . .sino regocijaos de que vuestros nombres están inscritos en los cielos.

Esa es la pregunta fundamental de la vida. ¿Está mi nombre escrito en el libro de la vida del Cordero? Está escrito cuando usted cree en Jesús. Nadie tiene porque ir al lago de fuego y nadie es echado en contra de su voluntad. ¡El que va es porque lo ha escogido de ese modo! Han rechazado al Salvador y no hay ninguna otra opción. No me estoy refiriendo a las personas que nunca han oído hablar de él. No me hablen de ese tema, porque no nos estamos refiriendo a ellas aquí. La mejor información que tenemos sobre ellas se encuentra en Hebreos 11:6: «es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan. Dios les tratará de acuerdo con la gran declaración de las Escrituras: «El juez de toda la tierra ¿no ha de hacer lo que es justo? Las Escrituras no nos dicen realmente lo que sucederá con ellos, pero Dios los tratará con justicia.

La pregunta importante en este caso es, una vez que ha oído usted hablar de él ¿está su nombre escrito allí? Jesús conoce nuestros corazones y nada le es oculto. Si venimos a él, recibiremos vida. En su primera epístola, Juan escribe: «Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Los temas fundamentales de la vida quedan resueltos aquí. Si su nombre está escrito en el libro de la vida, tendrá usted vida eterna. Si usted le rechaza, su destino final es el lago de fuego, la segunda muerte, junto con el demonio, la bestia y el falso profeta.

Esta es una escena muy solemne. Me disgusta predicar acerca de estos asuntos, pero es maravilloso predicar teniendo este fondo oscuro y poder ofrecer a todos lo que ofrece Jesús, la vida eterna por medio de la fe en él, al recibirle usted en su corazón y en su vida. ¡Espero que todos los que escuchen o lean estas palabras estén incluidos en el libro de la vida del Cordero!