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»LA HISTORIA DE UN CIEGO Y MENDIGO»

DESARROLLO:
Lectura Bíblica: Mc.10:46-52
V.46.Jericó  una ciudad importante, un balneario popular que  Herodes el Grande reconstruyó en el desierto de Judea.
Los mendigos,  eran el producto de la  desigualdad social en las  ciudades de Israel dominada por un Imperio Extranjero.
La mayoría de las ocupaciones  laborales de esa época,  requerían esfuerzo físico. Los que tenían capacidades especiales (paralíticos o ciegos) estaban en severa desventaja,  y eran obligados a pedir limosna  como un mecanismo de supervivencia. Bartimeo era uno de ellos.
 
Bartimeo: Bar: Hijo- Timeo : Robo y engaño.
Bartimeo era un ciego privado de la hermosura de la vida, rodeado de un mundo  de robo y engaño.
 
Su condición social: ciego y mendigo. Lo cotidiano de su  vida era  junto al camino, dependiendo de las migajas de la gente.
 
Alguna vez  Bartimeo no fue ciego, pero algo pasó en su vida que le hizo perder la visión, convirtiéndose en un excluido social de su pueblo.
 
¡Cuanto se parece a la vida de  tantos   hombres y mujeres que perdieron  la visión espiritual hace mucho tiempo! Algo pasó en la historia de la humanidad . Y como Bartimeo nos   convertimos en  excluidos de la luz del Cielo.
A pesar de esta  tragedia de  la humanidad,  hay esperanza para recobrar lo perdido.
 
V.47 –48 .Su convicción
Bartimeo reconoce a Jesús como el Mesías y  utiliza  el título “Hijo de David”, una manera popular de referirse al Mesías, la creencia de que descendía del linaje del Rey David era corriente entre los judíos de aquel tiempo.
 Su confesión fue la más significativa desde que Jesús iniciara su marcha hacia Jerusalén.
Oyó de Jesús,  y clamó misericordia.
En ese tiempo habían  multitudes  que escuchaban  a Jesús,  pero de “oidas”como decía Job; les faltaba  algo importante, vital, decidir por Jesús. Se paralizaban  por algún obstáculo.
 Muchos  le ordenaban reiteradamente (Gr.)  que se  callara.  Tal vez, aún los propios discípulos de Jesús,  adherían a este pedido. Pero el insistía aún más. En la multitud, en la sociedad en la que vivimos,   siempre habrá algo o alguien quien ponga obstáculos para que Ud. y yo,   busquemos  a Jesús en nuestra  necesidad personal.
 
Poco tiempo después, Jesús no pasaría nunca más  por ese lugar.
Para satisfacer nuestras necesidades profundas del alma también tienen   su última oportunidad. Bartimeo no quería perder esa instancia.
No dejó que nada se interpusiera en su camino hacia Jesús.
Bartimeo ejerció la constancia a pesar de… Y Jesús  se detuvo en su marcha.
Además se puede observar que Bartimeo no usó intermediarios para llegar  con su clamor a  Jesús , clamó directamente y fue escuchado. El clamor del fondo del alma pasa a ser una necesidad urgente, directa y personal.
 
V.49 Jesús, deteniéndose  mandó llamarle. Y Llamaron al ciego.  Y fueron sus más cercanos, sus discípulos a quienes delegó esta tarea :  Ud. también como discipulo de Jesús puede hacer algo por los ciegos espirituales de su ciudad.
No se sabe el nombre de este discípulo  que se encargó de entregar el mensaje. “Ten confianza,  levántate, te llama.” Este es el mismo mensaje sencillo,  que Ud. y yo debemos entregar.
Cuando las personas dejan  de confiar, cuando claudica la esperanza de un cambio. Se encuentran derribadas  por los problemas, y sienten que nadie se interesa  por ellos, todos pasan de largo,  excepto el SEÑOR.
 
V.50. Bartimeo  arrojó su capa, se levantó   y viene a Jesús. Los verbos de este versículo sugieren la rapidez con  que este ciego respondió al llamado.  El  sintió el  llamado del Señor, se sintió  buscado por el  Salvador.. Se siente que el Señor se interesa por él a pesar de su condición social.  La capa que representaba su  vida de mendigo, también reflejaba su historia  personal de dependencia, era lo único que tenía, dormía con ella, se adaptó a ella,   no podía prescindir, salvo cuando fue al encuentro con Jesús.  Cuando estamos con Jesús  estamos motivados  a  renunciar cualquier “capa”  de dependencia o historias familiares  traumáticas.  Pero la realidad actual,  demuestra que no siempre se responde con rapidez, como en el caso de  Bartimeo.
No es fácil renunciar algo,  que nos es habitual que está  siempre en nosotros o con nosotros, aunque este sea una pesada o mugrosa carga.  No hay nada mágico para tal decisión, solo se requiere confianza y coraje.
 Pero cuando uno decide transitar  el camino de Dios,  cualquier “capa” no nos dejará correr bien, puede ser solo un peso,  o puede ser también un hábito pecaminoso. Pero es mejor renunciar  antes de seguir de esa manera. Si te sientes llamado por el  Señor, debes decidir por todo aquello que te condiciona en tu peregrinaje.
 
V.51.Jesús en Jericó hizo tres cosas: se detuvo, llamó y preguntó.
Hoy también Jesús puede detenerse en tu  situación individual, el no ha cambiado.
Hoy puede llamarte, él  escucha tu  clamor  en medio de la multitud de tu ciudad.
Hoy también puede preguntarte ¿que quieres que haga?
 
Bartimeo nos enseña muchas cosas,  podía pedir mucho,   pero solo pidió misericordia. Dijo:  Maestro que recobre la vista.  Aquí la palabra Maestro,  es la misma palabra aramea  rabboini que en la resurrección empleó María Magdalena. Era un título de alta estimación, se unía de cierto modo los sentidos de Maestro y Señor.
En la multitud se encuentra de todo, hay gente que se acerca a Jesús por diversas necesidades, salud,  prosperidad,  trabajo, o simplemente curiosidad,   dejando a un lado lo principal:  la misericordia de Dios para el alma. Eso ocurría en los días de Jesús y también en nuestro tiempo.
 
V.52.Cual fue la contestación de Jesús :Vete, tu fe te ha salvado. Nunca  debemos priorizar  otro beneficio espiritual,  que no sea la salvación en primer lugar.
Y en seguida recobró la vista. Recobrar la vista, vino como añadidura.
Y seguía (tiempo presente) a  Jesús en el camino. La historia comenzó junto al  camino. No es lo mismo estar junto al camino, que en el camino.
 
Si decides seguir el  camino con Cristo,  él te  llevara a contemplar la luz del  cielo,  continuar junto al camino,  solo conseguirás, oscuridad, soledad y esclavitud eterna.
 
CONCLUSION:
Que aprendemos de la vida de Bartimeo:
 
1-No quedó  conforme escuchar  hablar  de Jesús, decidió seguirle.
2-No se dejó condicionar por nada ni nadie.
3-Consiguió otras bendiciones como añadidura.
4-Decidió arrojar su estilo de vida para seguir a Jesús en una vida mejor.
5-Una vida consagrada implica seguirle cada día.
 
Daniel Bustamante.
Pastor y Licenciado en  Trabajo Social.
Iglesia Cristiana Evangélica del Centro.
Comodoro Rivadavia. Chubut
Argentina.
[email protected]