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Excelencia en la manera de actuar

El Teleevangelista y el Ateo
(Desarrollemos excelencia en nuestra manera de actuar)

15:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
15:9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
15:10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea *****plido.
15:12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado.
15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
15:17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

I. DESARROLLEMOS EXCELENCIA ACTUANDO EN CONFORMIDAD CON JESUCRISTO MISMO (1-8).
Dios está cultivando en nosotros “un proceso formativo” de excelencia. (1-3)
· En el AT, la vid es símbolo de Israel. Israel tenía el propósito de producir fruto, pero fracasó y por eso fue juzgada. [Sal 80:8-16, Is 5:1-7, Is 27:2-11, Jer 2:21, Ez 15, 17:3-10, 19:10-14, Os 10].
· Jesús, la vid VERDADERA, en contraste con el fracaso de Israel. El Padre es el que cultiva la vid.
· La corta, “quitar” = levantar del suelo, tomar arriba o afuera. Proceso correctivo para las ramas.
· La poda, “limpiar”. Proceso formativo. Se le mantiene libre del crecimiento vano que no tienda a dar fruto.
· ¡Dios ha hablado! ¿Acaso no estaremos ya destinados a la excelencia? (Hch 20:32) Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.


B. Para actuar conforme a la excelencia para la que hemos sido escogidos debemos practicar la unidad con Cristo. (4-6)
· Esta permanencia no se refiere a salvación. El contexto es de discipulado fructífero.
· De la vid depende si finalmente la rama da fruto. La vida procede de la vid; de las ramas con vida, los frutos.
· A las ramas (discípulos) corresponde permanecer en el Señor: Una relación de obediencia para dar fruto.
· Las ramas de la vid, una vez secas, no sirven sino para atizar el fuego. Ez 15:1-5
· No tratemos de fructificar a nuestro antojo, separados de la Vid. Os 10:1-2

C. ¿Cómo saber si andamos en conformidad con Jesucristo? (7-8)
· Cuando como resultado de permanecer en Su Palabra damos mucho fruto.
· La permanencia en La Palabra es la base para practicar la unidad con Cristo.
· La Palabra es fuente de oraciones adecuadas.
· La petición de oración tiene límites: Aquí, dar fruto en nuestra relación con Cristo.
· Se podría decir que cuánto más fruto llevemos, más discípulos somos.
· Evaluemos nuestro estándar de excelencia en todo lo que hacemos a la luz del fruto descrito en Gálatas 5:22-26.
· Un estándar de comportamiento así allana el camino para el evangelismo (2 Ti 2:22-26, Tit 2:6-8).
(Desarrollamos excelencia en la manera de actuar cuando actuamos en conformidad con Cristo, así también… )



II. DESARROLLEMOS EXCELENCIA ACTUANDO EN CONFORMIDAD CON EL AMOR DE JESUCRISTO (9-17).

A. ¿Cómo permanecemos en el amor de Jesucristo? (9-15)
· Obedeciendo su mandamiento de amarnos unos a otros.
· No es “cualquier” amor, sino “mi amor”, el amor de Cristo. No aceptemos sustitutos.
· Nuestra amor (amistad) por Jesucristo se muestra obedeciendo su mandato de amarnos unos a otros.
· Permanecemos en el amor de Cristo cuando tenemos “cuentas claras” con nuestros amigos.

B. Jesucristo nos llamó a la excelencia mandándonos que nos amemos unos a otros. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
· Los discípulos por lo general escogen el maestro con el cual quieren ser identificados, pero ese no fue el caso con los discípulos de Jesucristo. Él mismo fue quien escogió a sus discípulos, para el propósito de que llevaran fruto.
· No somos elegidos para placer y orgullo sino para servir.
· Con frecuencia escuchamos oraciones de alguien pidiéndole a Dios que le haga fructífero. Pero aquí es a la inversa. Jesucristo nos pide a nosotros que seamos fructíferos.
· Jesús ya nos capacitó para dar fruto (v. 3). Entonces no se trata de que le pidamos a Dios para ser fructíferos, sino que primero seamos fructíferos y después pidámosle a Dios todo aquello que es en conformidad con Su Palabra.
· Nuevamente, la petición de oración tiene límites: Aquí, dar fruto en nuestra relación unos con otros.
(Desarrollemos excelencia en la manera de actuar obedeciendo la Palabra de Cristo y amándonos unos a otros)



APLICACIONES:

Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos por obediencia y en base a la Palabra.

Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos por amor a Cristo y a los demás, sin motivaciones egoístas.

Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos humildemente, sin buscar ser vistos por los hombres, sin buscar vanagloria.

Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos con gozo, buscando honrar al Señor.

Evaluemos si todo lo que hacemos lo hacemos… esforzándonos al 100% para permitir que Dios haga con nosotros todo conforme al llamado a que seamos excelentes.