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EMERGENCIA ESPIRITUAL

Dice Josué 24:14 “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del rúo, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.


Cuando murió Moisés, Josué asumió el liderazgo de guiar a Israel a la tierra prometida. Hubo dos cosas que Josué le dijo al pueblo: “Servirle con integridad y verdad y quitad de entre vosotros los dioses”. Israel era una nación compuesta de tribus o familias y en cada una de ellas había un padre que guiaba. Cada padre fue exhortado a “quitar ídolos o dioses de entre sus hijos”, porque no podemos hablar de integridad y de verdad, si hay dioses en nuestras vidas e hijos.


Josué era padre de familia y él detectó una emergencia espiritual. Israel tenía que determinar a quién le iba a servir: A los dioses de los amorreos o a Jehová. ¿Por qué quién determinó este padre de familia? El determinó por Jehová, pues dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”. Eso quiere decir, que nunca en el seno de la familia de Josué hubo dioses. Él hizo para Jehová un servicio con integridad y verdad.


Una emergencia espiritual sugiere una crisis espiritual en la familia. Observa que la determinación a servir a Jehová, comenzó con Josué “Yo”. Después del “Yo”, sigue la esposa, el hijo mayor o el hijo único. Esto de servir a Dios es un asunto de equipo, de toda la familia. Usted como padre no puede delegar el liderazgo espiritual de su familia, ni renunciar a esa responsabilidad. Josué asumió esa responsabilidad cuando dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”. En otras palabras Josué no permitió una “emergencia espiritual” en su casa; no admitió crisis espirituales en el seno de su hogar. Sus hijos anduvieron bajo el temor de Jehová. Ninguno se fue en pos de dioses ajenos.


Los resultados de ver a tus hijos caminándole al Señor, dependen mucho de lo que tú siembras en ellos. Yo sé que tú eres buen padre en eso de alimentación, abrigo, vestido y educación; pero ¿Eres buen líder espiritual?. 1 Samuel 2:12 dice: “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová”. Aquí no dice que los hijos de Elí “eran niños” impíos sino “hombres” impíos. Ellos no tenían obediencia a Jehová.


Un hombre impío es el resultado de un niño que jamás fue instruido para obedecer los caminos de Dios. Los hijos de Elí eran desobedientes e inmorales. ¿Qué produce la impiedad en un hombre? La falta de obediencia a Dios. La palabra de Dios transforma cuando hay obediencia.


¿Quién era Elí? Era el sacerdote de la iglesia de Silo. Ciertamente Elí reprendía a sus hijos (V:23-24) “No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová”. Quejarse no es educar a un hijo. Con quejas no se educa, se educa con dedicación a los hijos. Elí era un sacerdote dedicado a los asuntos del templo pero no a sus hijos. ¿Qué nos enseña esto? Que tú eres un profesional dedicado a tu trabajo, pero no a tus hijos. Tú eres una madre dedicada a tu oficina, empresa y hogar, pero no a tus hijos.


Dedícate a sus tareas- dedícate a sacarlos de paseo- dedícate a traerlos a la iglesia- dedícate a orar y leer con ellos un mensaje de la palabra de Dios. La clave es dedícate. (Hijo dile a tus padres: !Dedícame!). Leamos el (V:25)= “Pero ellos no oyeron la voz de su padre”.


Elí descuidó la educación espiritual de sus hijos. A los hijos hay que educarlos a oír desde niños la palabra de Dios; porque ya adultos mira lo que pasa “no oyeron la voz de su padre”. Hay padres que me dicen: !Pastor, ¿Por qué mis hijos no me oyen? Porque tú desde eran pequeños no les enseñaste a oír palabra de gracia. ¿Quienes era los próximos sucesores de la generación de sacerdotes? Eran los dos hijos de Elí. La iglesia de Silo no tuvo futuro con los dos hijos de Elí.


Una congregación no puede tener futuro con jóvenes impíos. Dios no podía sacar una generación de sacerdotes de la casa de Elí. Por eso mira lo que dice 1 Samuel 3:13 dice: “Porque sus hijos han Blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado”. Elí conocía la iniquidad de sus dos hijos, pero nunca los estorbó. Cuántas cosas sabes tú de tus hijos y tú tranquilo como una marmota. Cuántas cosas se dicen de tus hijas en la calle, en el colegio o en el barrio y tú no le haz estorbado.


¿Qué es estorbar? Es impedir, oponerse enérgicamente a la impiedad o a un asunto mundano. Josué dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”…Aquí en mi casa no permitiré dioses en mis hijos; no permitiré impiedad. ¡Cómo es posible que tu hija viva en fornicación con un hombre casado o soltero y tú toda tranquila!. ¡Como es posible que tu hijo entre a altas horas de la noche y tu mismo le abres la puerta!. Si tú no conoces las andanzas de tus hijos!, ¡Oye! Ponle cuidado a este asunto; porque las consecuencias vienen en camino.
Los Padres debemos ser el más claro ejemplo de espiritualidad para nuestros hijos. Debemos ser padres cristianos y temerosos de Dios. Temor no es miedo a Dios, es reverencia a su palabra, a su poder, a su congregación, a su santidad, a su personalidad. El temor a Dios es apartarse del mal y de los malos.


Incúlqueles a sus hijos, a que teman a Dios por encima del mundo entero. Dígales que se aparten del mal. Pero el temor santo debe comenzar por los padres, debe iniciarse en usted. Cuando los hijos descubren que sus padres no son lo que dicen ser, nada les queda para imitar, para seguir, y ningún camino para andar. Conquístelos por medio de Dios. Tráiganlos a la Iglesia a ser edificados en el conocimiento de la palabra de gracia. Leales porciones de la Biblia. Apóyelos en los asuntos espiritualmente sanos y edificantes.


Eclesiastés 12:13 dice: “Teme a Dios, obedece su palabra; porque eso es el todo del hombre”. Tú eres el líder espiritual de tu familia. Resuelve esas emergencias espirituales, caminando bajo la gracia de Dios en testimonio. Esfuérzate y sé valiente. Vale la pena servir a Dios. Vale la pena educar hijos espirituales.


La Biblia dice que Josué murió a los ciento diez años, sirviendo a Jehová. Josué nunca dejó de ser el líder espiritual de su familia. No claudicó. Se dedicó a la empresa de formar hijos para el Señor y lo logró, porque bajo el temor de Dios no hay emergencias espirituales. Gracia y Paz.