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El Propósito del Sufrimiento

Alguien preguntó por qué sufre el justo. Para muchos parece ser una incógnita sin repuesta. Esta de hecho fue la primera pregunta que surgió en mi mente desde los primeros días de mi conversión. Que el pecador sufra no es difícil de explicar ya que “la paga del pecado es muerte”. Pero que alguien que se entrega al Señor y trata de servirle con todo el corazón pase por tragedias y perdidas irreparables no es fácil de entender y mucho menos de explicar.


Se tiene la idea falsa de que al convertirnos a Cristo todos nuestros problemas se van a acabar y parece que en algunos casos es todo lo contrario.
Desde el Antiguo Testamento –hace miles de años- el salmista nos recuerda: «muchas son las aflicciones que el justo padecerá …mas de todas ellas lo librara (lo ayudara) El Señor.» (Salmos 34:19)

Que el justo sufra no es solo normal sino que es anticipado (se espera que sufran). Si Usted Y yo sufrimos es muy probable que este mismo sea una prueba viviente de que estamos agradando a Dios.


Jesús dijo enfáticamente a sus discípulos y por consiguiente a nosotros también: «en el mundo tendréis aflicción… mas confiad yo he vencido al mundo… «
Pablo mismo dijo: «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3:12)

Nosotros en nuestra humana manera de ver las cosas (perspectiva), visualizamos el sufrimiento como algo negativo, trágico, ilógico, irónico e indeseable. Dios por su lado en su inconmensurable sabiduría ve en el sufrimiento un caudal de bendiciones y beneficios.


Mientras que nosotros vemos en el sufrimiento muerte, El ve vida.

Cuando nosotros miramos en el sufrimiento solo destrucción, El está vislumbrando una nueva criatura.

Al nosotros mirar en el sufrimiento solo dolor, El contempla sanidad.

Nosotros esperamos en el sufrimiento derrota, no obstante El anticipa oportunidad.

Nosotros captamos en el sufrimiento ironía, El por su lado percibe perfecta armonía.

Mientras que nosotros en nuestra espiritual miopía tratamos de evadir y evitar el sufrimiento, El constantemente se vale de este para ayudarnos y mantenernos de su voluntad adentro. Si Dios usa el sufrimiento y este es de esperarse en todo cristiano, en lugar de evadirlo debiéramos mejor, tratar de vivir con él.

Los propósitos del sufrimiento

Lo entendamos o no Dios tiene un propósito para todo lo que El hace. Y el permitir que nosotros como cristianos pasemos por sufrimiento no esta exento de propósito, hay uno o varios según la Escritura.
Si vemos al sufrimiento por los ojos de Dios encontraremos algunos propósitos que El tiene para este.


1-. Revela nuestro carácter, lo bueno o malo (Pablo, Job, su esposa,)

El aguijón con el que Pablo sufría le enseñó que era orgulloso y que era propenso a ensoberbecerse.

Es casi imposible hablar de sufrimiento sin mencionar a Job. En el caso de Job, el sufrimiento que le causó perder todo lo que tenia incluyendo a todos sus hijos, sacó a relucir lo que había en él, su carácter, su firmeza, su fidelidad, su espiritualidad y madurez. En la historia tan conocida de Job, Satanás llega ante la presencia de Dios y «… Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.» (Job 1: 8-12)


Es muy fácil vivir cristianamente cuando no hay problemas; cuando toda marcha viento en popa. Es sumamente fácil agradecerle a Dios cuando todo lo que recibimos de El son bendiciones, salud, y tranquilidad. Pero la realidad de lo que somos saldrá a flote tan pronto como comiencen a presentarse los problemas. Nuestro verdadero nivel y peso espiritual se ponen en la balanza de la realidad cuando Dios permite que algo malo, terrible, o aun devastador nos suceda.
En el caso de Job Dios permitió que perdiera todo incluyendo a sus 10 hijos en un mismo día y hora.


La realidad de su carácter no se hizo esperar y se dejo ver inmediatamente. Ante la escalofriante realidad de tal tragedia Job se levantó, y rasgó sus vestidos, [en señal de dolor], se rasuró su cabeza, (mostrando luto y duelo) se postró en tierra y adoró a Dios diciendo: «desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. Y en todo esto no peco Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.»

Aunque no entendía lo que le estaba sucediendo, sabía que en todo Dios tenía un propósito para él.
El Señor permitió que Job sufriera para demostrar que este era un hombre fiel, y que el dolor en lugar de moverlo a maldecir a Dios, pondría al descubierto su madurez espiritual.


Por otro lado cuando la tragedia llegó a la esposa de Job, esta mostró lo que había en ella. Aunque sin duda adoraba y servia a Dios juntamente con Job, el sufrimiento descubrió que todo era hipocresía. Al contrario de Job, no solo maldijo a Dios sino que le dijo a Job, al ver la fidelidad de este hombre, «¿aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. «

Job cubierto de una espantosa sarna maligna le responde: «como hablan las personas que no conocen a Dios has hablado. Con tu manera de hablar y reaccionar muestras lo que realmente hay en ti. ¿Recibiremos de Dios solo el bien y el mal no?»

Cuando el hombre que sufre es fiel en verdad y su amor por Dios es real, no hay dolor, prueba, aflicción o carga, que lo haga reaccionar negativamente ante Dios; porque el sufrimiento revela nuestro verdadero carácter.


Por otro lado, cuando el hombre o la mujer no viven una relación sincera con Dios el dolor lo revela. Su reacción es siempre negativa; se quejan, reniegan, se revelan, y hasta dejan a Dios. No así el verdadero cristiano, quien cuanto más sufre más alaba, más busca a Dios, más desea servirle; Porque “EL DOLOR REVELA NUESTRO CARÁCTER”.

2 Quebranta nuestro orgullo y nos mantiene humildes.

El Señor le reveló a Pablo que el propósito de su sufrimiento era el de mantenerlo humilde; pues los humanos tenemos la tendencia a ensoberbecernos cuando Dios nos da o nos usa. Pablo aunque fue un gran hombre de Dios y que amaba la obra del Señor, no estaba exento del orgullo.

Cuántos hombres se han perdido a causa de este tirano perverso llamado orgullo.

Cuando fueron bendecidos por Dios, cuando Dios los usaba no pudiendo resistir, su*****bieron ante los poderosos tentáculos del orgullo que sin darse cuenta los asfixió.
Salomón el hombre más rico y sabio se enorgulleció y dejo a Dios.
Sansón el hombre mas fuerte y poderoso se envaneció y murió en oprobio y vergüenza por ello.
Por eso Agur dijo a Dios: «dos cosas te he pedido, no me las niegues antes que muera. Vanidad (orgullo) palabra mentirosa aparta de mi; no me des pobreza ni riqueza mantenme con el pan necesario. No sea que siendo rico me sacie y te niegue, y diga: ¿Quien es Jehová?» (Proverbios 30: 7-9)

Solo Dios sabe, si es gracias a ese sufrimiento por el cual estamos pasando que aún permanecemos sirviéndole. Gracias a Dios por ese sufrimiento que nos mantiene humillados dependiendo de su misericordia reconociendo que pueblo suyo somos y ovejas de su prado, que El nos hizo y no nosotros a nosotros mismos.


3. Nos motiva a acercarnos a Dios.

El sufrimiento que Pablo estaba sintiendo lo llevó a buscar el rostro de Dios con insistencia. Tres veces he rogado a Dios que me lo quite, dijo; o sea que dedicó tres periodos de profunda búsqueda en oración y probablemente ayuno. Estos tres periodos de intensa consagración fueron provocados por este sufrimiento que él tenia.
Job quien era un hombre que obviamente conocía a Dios y le servia, el pasar por tan intenso sufrimiento lo empujó a buscar a Dios aún más, en una manera fuera de lo que estaba acostumbrado. Esto le trajo como resultado que se profundizara en el conocimiento de su Dios. Tal fue la experiencia que tuvo con Dios que tuvo que expresar “antes de oídas te conocía mas ahora mis ojos te ven”. El sufrimiento nos empuja a buscar más a Dios.


4. Perfecciona la obra de Dios en nuestras vidas.

El dolor de alguna forma moldea nuestro carácter, nos da forma, allana las asperezas, y quema lo indeseable en nosotros. Dios le dijo a Pablo que su poder se perfecciona en la debilidad; a veces lo que Dios quiere hacer en nosotros requiere de sufrimiento para ser llevado a cabo. El siervo no se corrige con palabras porque entiende, mas no hace caso. Pro. 29: 19 cuantas veces Dios nos a invitado a buscarle mas y a servirle mas de cercas pero ignoramos su voz.
Cuántas veces se habrá tenido que valer del sufrimiento como último recurso para hablarnos porque aunque entendemos, no hacemos caso!. Al faraón en Egipto, Moisés le habló y rogó por las buenas, y no hizo caso. Dios mandó plagas, enfermedades y pestes. Pero no obedeció hasta que el dolor y el sufrimiento le atravesaron su alma al murió su mismo hijo. A cuántos de nosotros nos trajo a El por medio de algún problema. A cuántas personas que no conocen a Dios, El les ha estado hablando con dulzura, y no han querido buscarlo y entregarse a El.
Dios no descansará hasta que se entreguen a El, y usará el sufrimiento si es necesario con tal de salvarles.

«Dios al hijo que ama madruga a castigarlo. Hijo mío, no menosprecies la disciplina
del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.» (Hebreos 12: 5-8)

5. Nos lleva a la reflexión personal.

Nos obliga a examinar cuidadosamente nuestras vidas para asegurarnos que nada que esté fuera de lugar en nosotros sea la causa de nuestro sufrimiento.


Conclusión

«Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. «(Hebreos 4: 15-16)

Nosotros servimos a un sumo pontífice que se compadece de nosotros porque el mismo fue tentado en todo, o sea que experimento toda clase de sufrimientos al igual que nosotros. Por eso es que Él sabe lo que es el sufrimiento y es capaz de entender el nuestro. No solo lo sabe por que es omnisciente sino porque El mismo lo experimentó en carne propia. Cuando pasamos por sufrimiento nunca se nos olvide que El, cuando se humano y vino a la tierra experimentó el dolor y el quebranto.


Si pasas por escasez y nos agobia la incertidumbre del mañana, recuerde que él siendo rico se hizo pobre. Nació pobre en un establo y vivió sin nada ni una piedra donde recostar su cabeza. Aún en su muerte alguien tuvo que prestarle una tumba. El conoce nuestras debilidades y se identifica con la escasez porque el sufrió pobrezas.


Si eres traicionado por tus amigos, seres queridos o aun tus familiares, recuerda que El fue traicionado por aquellos que se decían ser sus amigos. Quien lo entregara fue en quien más confianza tenía tanto que le había hecho tesorero; de quien menos lo hubiera esperado.

Zacarías 13: 6 dice que cuando le pregunten al Señor ¿qué heridas son estas en tus manos? El responderá “con ellas fui herido en casa de mis amigos”.


Si se han burlado o han hablado mal de ti: de Cristo dijeron hasta que era hijo de fornicación, que lo que hacía lo hacía por ayuda de Belzebú. Lo acusaron de cosas que el no había hecho; le dijeron mentiroso torciendo lo que El decía para acusarlo.
Lo injuriaron, lo desnudaron, se burlaban de El; aun ya en la cruz sufriente le gritaron «si en verdad eres lo que dices ser, bájate de ahí.»

Si experimentas soledad: ve a El que fue abandonado por todos sus seres queridos precisamente cuando más los necesitaba. El dijo: “pisado he solo el lagar y de los pueblos nadie fue conmigo” en el momento más crítico de su vida como hombre colgado en el madero de la cruz hasta su Padre le abandonó y exclamó ¡Padre por qué me has desamparado! El sabe lo que es sentirse solo, completamente solo. El comprende nuestra soledad y sabe lo amargo de su sabor.


Si llegaras a padecer enfermedad: El, aunque fue perfecto en su humanidad, al ser azotado y crucificado experimentó el dolor y la agonía de la enfermedad. La fiebre que le causaron las muchas heridas, los golpes y azotes fueron una realidad que El vivió. El sabe lo que se siente pasarse las noches en medio del dolor, la impotencia y la desesperación. El siente cada una de nuestras lágrimas, El se identifica con ellas. El y nadie mejor que El puede entenderte.


El sabe lo que es la oscuridad en medio de los problemas. En medio de todos sus padecimientos hasta el sol pareció darle la espalda pues hubo tinieblas en aquella hora.
Tal vez nunca en esta vida entenderemos la razón ni los porques del sufrimiento que estemos atravesando. No obstante Romanos nos recuerda que: «a los que amamos a Dios y a los que hemos sido llamados conforme a su propósito todas las cosas no ayudan para bien.»

Todas las cosas incluyendo los sufrimientos. Todos los dolores, penas, desengaños, amarguras, tristezas y soledad, traiciones, por los que tengamos que pasar, si amamos a Dios y buscamos Su propósito para nuestras vidas, nos ayudan para bien.

Hebreos nos recuerda que como el se identifica con nuestros dolores los entiende. Además de eso, nos invita a acercarnos a su trono de gracia confiando en que El simpatiza con nuestro dolor, pues El se nos provee de la misericordia y gracia que necesitamos para ser fortalecidos de parte de El.