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Dulce Agua de Vida

Y los hebreos vieron aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.» ( Exodo 14:31) Después que hubieron cruzado el mar rojo, comenzaron a cantar el primer cántico registrado en la Biblia ( Exodo 15). Compárelo con el canto de la victoria del rescate (Apocalipsis 15). El resultado fue el temor a Jehová y gran regocijo en él. «El SEÑOR es mi fuerza y canción, y él ha hecho mi salvación. .» ( Exodo 15:2). » Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete.» (v. 21).

Tres días mas tarde en el desierto el pueblo hebreo: «… murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? » (v. 24). Que pena. Ellos salieron del desierto de la esclavitud de una tierra extranjera a la libertad y con gran emoción y entusiasmo alababan al SEÑOR. Entonces fueron superados de su vieja manera de vivir como esclavos anhelando una nueva vida. Permitieron que las circunstancias dictaran su actitud contra su líder.

«Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas;» (v. 22-23).

El pecado también hace que las aguas en nuestra vida lleguen a ser también amargas. ¿Qué hace que sus experiencias sean tan amargas, desagradables, arruinadas y llenadas de promesas in*****plidas? ¿Usted experimenta las heridas que duelen, y lesiones que se llenan de pus e infecten la memoria? ¿Usted se encuentra en el medio de un desierto caliente y las aguas amargas de Mara no sacian su vida seca?

El pueblo en el desierto murmuro contra Moisés diciendo: » ¿Qué hemos de beber?». (v. 24). Ellos se equivocaron al pensar que aquel Dios que abrió el mar y formo dos paredes de agua para que ellos pasaran el mar rojo, no iba a poder proveerles de agua.

Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó Moisés» Dios dijo:» Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas» (vv 26-27). No era un milagro ligero. Dios contestó la oración de Moisés (v. 25). La madera lanzada en el agua era simbólica de Dios haciendo un milagro en el agua. No había nada mágico en la rama del árbol. Dios endulzó las aguas amargas. Una vez más Moisés y el pueblo podrían decir, «vimos a Dios hacerlo!»

Dios se mostró en Mara como YAHWEH ROPECHA, «Yo Soy el SEÑOR, tu sanador. «El significado de la palabra «sanador» es «restaurar, curar, curación, o medicina.» Él sana no solamente lo físico, sino lo moral y lo espiritual. «El SEÑOR tu Dios sana.» La termino también significa «reparar,» como la reparación de una ropa rasgada. También tiene la idea de reparación como siendo reconstruido y curado mientras restauran a una persona enferma en su salud. «El SEÑOR es el médico.»

Todos venimos a la vida con una necesidad de sanidad. Nuestras aguas llegan a ser amargas como rozadura. «¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite». (Isaias 1:5, 6).

¿Existe alguien que pueda traer sanidad a nuestras vidas quebrantadas? ¿Hemos aprendido cómo cambiar las aguas amargas en nuestras vidas a aguas dulces? ¿Qué es lo que cambia las experiencias amargas de tu vida a fragantes y dulces?

Al comienzo de su Ministerio, Jesús abrió el rollo de Isaias 61 y leyó para si mismo su trabajo mesianico.El leyó acerca de las sinagogas en Nazaret. «El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.» (Lucas 4:18-19)

¿Qué Jesús hizo por más de tres años? Los discípulos de Juan el Bautista hicieron esa pregunta. le informaban a Juan: «Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio». (Mateo 11:5). Mateo dijo: «Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó». (4:23–24).

Jesús trató a todos los hombres como espirituales en esencia. «Un día algunos hombres vinieron a él trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados» (Marcos 2:2-5). Los Fariseos saltaron sobre él y dijeron, «¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?» (v. 7). ¡Ellos estaban en lo correcto! «El hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados» (v. 10). Jesús vio a hombres como pecadores en necesidad de curación espiritual. Como el Dios de la gracia él desciende a nosotros y nos trae al árbol de sanidad. Él conoce el corazón humano tanto como que él nos conoce individualmente. Él nos trata espiritualmente, y él nunca ha conocido un caso sin respuesta.

Jesús es ambos, el árbol y las aguas. «El es quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24). Solamente Jesús trae curativo espiritual a nuestras vidas quebrantadas. El árbol de la cruz es el único bálsamo que puede reparar nuestros corazones quebrantados y limpiarnos de nuestros pecados. La cruz de Cristo endulza el Mara de la vida. Él convierte a la cruz en el árbol que da vida.

Un día caliente en Samaria una mujer encontró a Jesús en pozo de Jacob. Jesús le pidió agua para beber puesto que ella había venido con una cuerda en su cubo. En las conversaciones que sobrevinieron, Jesús le ofreció sus aguas vivas. «Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?» (Juan 4:10-11). «Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.» (vv 13-14)

El Señor que sana en el Antiguo Testamento es Jesús, el gran Medico en el Nuevo.

«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.». . Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.» (Apo 21:4, 6). «Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente» (22:17).¿No va a venir usted a tomar de esta fuente?


Mensaje de Wil Pounds (c) 1999, 2002. Cualquier persona esta autorizada a usar y distribuir este material gratuitamente pero no puede venderlo sin el permiso escrito del autor. Las citas bíblicas son de la. New American Standard Bible (c) 1973 The Lockman Foundation.